Las organizaciones no cambian por una gran idea. Cambian por las decisiones que toman todos los días.
Las organizaciones que admiramos tienen algo en común.
No toman decisiones perfectas, toman mejores decisiones. Las construyen con disciplina. Las cuestionan. Aprenden de ellas.
Y entienden que la ventaja competitiva rara vez está en una idea brillante, sino en el juicio con el que actúan cada día.
Eso es lo que encontrarás aquí.