Tienes la oportunidad de cambiar las cosas

"El libro que cambiará tu vida, es el libro que tu escribas”  
– Seth Godin

Hace poco me comentaban unas personas su temor por la coyuntura de mercado y cómo podía afectar su trabajo. Mientras los escuchaba hablar, percibía que el temor les estaba haciendo perder de vista el enfoque, y que no estaban viendo las oportunidades que se podían presentar.  Estaban a la espera de que alguien viniera a decirles qué hacer, de que alguien los motivase o los reafirmase en que están haciendo lo correcto… Necesitaban que alguien haga algo.

Es común y cómodo pensar que el problema no es mío, y esperar que otro lo resuelva.

Pensaba qué importante es, ante situaciones más complejas, la madurez de las personas, su inteligencia emocional y, sobre todo,  tomar la posición de hacerme responsable por las cosas que puedo controlar.

Seth Godin es considerado uno de los pensadores más importantes del Marketing del siglo XXI, y uno de los más grandes visionarios del mercado. En su último libro titulado “Qué hacer cuando es tu turno, y es siempre tu turno”, recoge de manera extraordinaria estas situaciones y nos reta a reflexionar y tomar acción sobre los temores que nos paralizan o nos hacen inventar excusas para escondernos. 

Intenciones:
Te es posible tomar tu turno a propósito, sin esperar a que alguien te motive o te convenza, para que centres tu atención, coloques intenciones en tu vida, y te conviertas en la clase de persona que hace la diferencia.

Un doctor no te puede realizar una cirugía accidentalmente. Un primer violinista no practica solo cuando está de buen ánimo. Un piloto no se esfuerza por volar con seguridad solo cuando su supervisor lo está mirando.

Es posible que tú cambies tu punto de vista, tu enfoque y tus expectativas, y que elijas tomar tu turno, para aparecer activamente de manera constante y aportando valor cada día.

Hablamos de que tomes tu turno, y no de que esperes a que alguien te llame o te lo dé.

La persona que más falla, gana…
El famoso escritor Stephen King da a menudo conferencias de sus libros. En una oportunidad, después de terminar de hablar, dijo: "¿alguna pregunta?” Inevitablemente, alguien levantó su mano –lo parafraseo aquí– y le dijo: "Señor King, usted es uno de los autores más queridos, famoso y que tiene los libros más vendidos de la historia. ¿Qué tipo de lápiz utiliza para escribir sus libros?" Es casi como afirmar que si el que pregunta supiera qué tipo lápiz utiliza Stephen King, podría ser más como Stephen King.

Las personas a menudo buscan a los inventores y creativos y preguntan: ¿de dónde sacan todas esas buenas ideas? No notan que eso es lo que hacen las personas que "crean". Dejan que las ideas fluyan. Se sientan, hacen su trabajo, y las ideas vienen.

Malas ideas, buenas ideas… no te toca juzgarlas hasta después. En este momento tu trabajo es solo producir ideas. Luego podrás corregirlas, podrás seleccionarlas, podrás censurarlas. Pero ahora, ten malas ideas. Montones y montones de malas ideas.

La segunda mitad de la regla es: una vez que tengas lo mejor que puedes dar, tienes que lanzarlo. Tienes que interactuar con el mercado, participar, conectar y ver que pasa.

La regla es simple: la persona que más falla, gana. Si yo fallo más que tú, yo gano. Porque la única manera de seguir fallando, es que seas suficientemente bueno para seguir jugando. Por lo tanto, si fallas cataclismáticamente y nunca juegas otra vez, solo habrás fallado una vez. Pero si estas constantemente entregándote, mostrando tu trabajo al mundo, creando e iniciando cosas, aprenderás un sinfín de cosas. Aprenderás a ver las cosas con precisión. Aprenderás la diferencia entre una buena y una mala idea, y sobre todo seguirás creando.

No hay tal cosa como el bloqueo del escritor
Algunas personas necesitan estar motivadas. O por lo menos, eso es lo que piensan. Necesitan que los astros estén alineados y tener el estado de animo adecuado para poder hacer un trabajo creativo.

De hecho, algunas personas se repiten esto así mismas, pero solo es una forma de esconderse.

La motivación, decía Zig Ziglar, se parece mucho a la ducha. Es útil, pero no dura. por lo que se necesita repetirla muy a menudo.

Si encuentras que los libros de motivación, o las conversaciones con algunas personas te ayudan a ponerte en marcha, pon todos los medios y utiliza esas herramientas; han funcionado para mi y podrían funcionar para ti. Pero no son necesarias.

Hay dos cosas que son necesarias:

A. Ver el cambio cultural y económico y lograr darte cuenta, de que de hecho, es tu turno.

B. Desarrollar un hábito. El hábito de hacer las cosas de forma constante. De escribir cuando es el momento de escribir; de levantar la mano cuando pregunten; de lanzarse cada vez. Un hábito que es parte de lo que significa hacer el trabajo. La postura de moverse con la oportunidad, de conectar, crear, y escogerte a ti mismo: éste es el trabajo. El grado de motivación que tienes hoy, no tiene nada que ver con la oportunidad y la obligación que se te presenta.

Tener el estado de ánimo adecuado para hacer un trabajo creativo
Esto es lo que no funciona: Tener buen estado de ánimo. Tener el soporte adecuado. Encontrar personas que te reten, que te empujen, que te reconozcan, para que explores nuevas maneras de que tomes tu turno.

La mitología del brillante, donde el innovador está dotado de magia, es un mito.

No se trata de estar parado en la luz adecuada, o de estar en el momento adecuado para dejar que la oportunidad llegue. No se trata de descubrir como estar lo suficientemente cómodo para empezar a trabajar. La realidad es que solo seremos capaces de crear trabajos que importen cuando estemos dispuestos a estar incomodos mientras lo hacemos.

Si no nos atrevemos a intentarlo, es nuestra culpa:
El problema con la capacidad de tomar tu turno es simple: hace que las cosas sean tu culpa. No solo las cosas que haces, sino también las cosas que dejas de hacer.

Los políticos aprendieron hace mucho tiempo que la mejor manera de ser elegidos es hacer que toda la culpa sea de otra persona. Culpar a otras personas, o la cultura, o el gobierno. Cualquiera es culpable, menos yo.

Y sin embargo, esta nueva economía que se nos presenta sin invitación nos sigue recordando algo que nos asusta: si quieres cantar, canta.

No hay duda que los impedimentos culturales y sociales dan a algunas personas una gran ventaja. Dónde creció, quiénes fueron sus padres, cómo te juzga la gente… todas estas cosas son reales, no te las has imaginado.

Pero eso no cambia la cantidad de cosas que han cambiado. Lo que ha cambiado es que hoy, más que nunca, más personas tienen un dispositivo con el que están siempre conectadas; que tienen acceso a información, cursos, y oportunidades que no se hubieran imaginado hace solo 20 años. ¡20 años!

Es algo demasiado extraordinario como para que lo desperdiciemos. Y, la mayoría de veces, lo estamos desperdiciando. Lo desperdiciamos esperando una garantía.

"El destino está en nuestras propias manos. Si no tenemos éxito (*), es nuestra propia culpa"– , Elon Musk

Tienes la oportunidad de cambiar las cosas
Como señaló Michael Shrage, eso es lo que las grandes organizaciones hacen. Los artistas y los seres humanos también. Hacemos el cambio.

¿Qué te importa tanto como para corregirlo, ser disruptivo, o inventar?

Empieza aquí, ahora mismo. Si estás dispuesto a pasar un mal rato por las cosas que realmente importan, seremos capaces de realizar el cambio. O por lo menos podemos intentarlo.

No apartes la vista. Mira la oportunidad. Tómala.
Es tuya.

(*) Cuidado acerca de cómo defines el éxito! Debe ser tu definición de una cosa vale la pena hacerlo, no de otra persona